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Llevando vida en Cristo Jesús

hebreo: Arâm, "tierra del Sur [alta]"; griego: Suría).

Nombre usado por 1a vez en la antigüedad por Herodoto, no para referirse a Asiria, sino a un país limitado hacia el norte por los montes Tauro (en Asia Menor), hacia el este por el desierto de Siria, hacia el sur por Palestina y hacia el oeste por el Mediterráneo.

En el Nuevo Testamento, el nombre Siria se aplica a una provincia romana (Lucas 2:2; Hechos 15:23, 41; 18:18; 20:3; 21:3; Gálatas 1:21) que se organizó después de la conquista del resto del reino de los seléucidas, en el 64 antes de Cristo, por parte de Pompeyo.

Este estado, muy conocido gracias a sus guerras con los judíos capitaneados por los Macabeos, había llegado a su fin a comienzos del siglo I antes de Cristo, a manos de Tigranes, el rey parto de Armenia. Pero el romano Lúculo derrotó a Tigranes y Pompeyo ocupó Siria en el 64 antes de Cristo.

Entonces se la convirtió en una provincia senatorial administrada por un legatus o legado* enviado por el Senado romano, y más tarde se la organizó como provincia imperial gobernada por un representante del emperador.

No es totalmente claro a qué región de Siria se refiere Mt. 4:24 (véase Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, página 311). Palestina era una porción de la provincia de Siria durante parte del período abarcado por el Nuevo Testamento. Mapa XIX, E-13. Para conseguir información acerca de la historia de la Siria del Antiguo Testamento véanse Aram, item 3; Damasco.

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