(heb. Tadmôr, "la palma [palmera]"; tal vez derivado de tâmâr, "palmera"; palm. Tdmr y Tdmwr; ac. Tadmurium, Tádmer y Tadmar).

Oasis ubicado en el desierto de Siria, a 210 km al noreste de Damasco y 145 km al sur de la gran curva del Eufrates. Se lo menciona por 1ª vez en los textos asirios de Capadocia (s XIX a.C.), de nuevo en los textos de Mari (c 1700 a.C.), y también en los de Tiglat-pileser I (c 1100 a.C.).

Salomón tomó posesión de Tadmor y la fortificó (2 Cr. 8:4), probablemente para proteger la ruta de sus caravanas, puesto que Tadmor era una importante estación donde se detenían las que viajaban entre Mesopotamia y Siria.

La mención de Tadmor en 1 R. 9:18 se basa en una tradición masorética. En hebreo es Tamar, y así aparece en la BJ y la DHH. La NBE traduce la palabra como "palma". Quizá se trate de Tamar* 4 (véase CBA 2:774, 775).

En la época romana, Tadmor, conocida entonces por su nombre latino, Palmyra (palmera), llegó a su apogeo. Se convirtió en una gran estación de caravanas, rica y sumamente culta, con templos, acueductos y hermosas mansiones.

Su aislamiento aumentaba su seguridad y, bajo su rey, Odenato (6267 d.C.), y de su famosa viuda, Zenobia, llegó a ser un reino independiente, con posesiones en muchos países. Pero en el 273 d.C. el emperador Aureliano dirigió personalmente una campaña militar contra Palmira, y la destruyó.

Nunca más recuperó su importancia y ahora es sólo una aldea que lleva por nombre Tudmur. Cerca de ella se encuentran sus magníficas ruinas (figs 484, 295) que hacen de Palmira un verdadero espectáculo arqueológico. Mapa XIX, E-13.