Recursos y Materiales Cristianos Adventistas

Llevando vida en Cristo Jesús

Lectura del Libro, "Un Viaje a lo Sobrenatural". Capítulo 8, "El estudio del lunes"

Se presentó a su esposa y después de hablar unos minutos, Cyril mencionó que él quería explicar sus vínculos con la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

El tiempo no le había permitido entrar en estos detalles en el lugar de trabajo.

En realidad, el no era un miembro de dicha denominación, pero acudía regularmente a la iglesia, y ya había hecho los preparativos para ser bautizado en el sábado siguiente.

Sin que su esposa supiera, él había estado leyendo todas las publicaciones de la Iglesia que Cynthia tenía en casa, y al hacerlo, se había convertido en un estudiante ferviente de la Biblia.

Había obtenido también una comprensión más profunda de las Escrituras, al estudiarlas con el Pastor L.W. Taylor, y como consecuencia ya había tomado la decisión de unirse a la Iglesia.

Cyril, sugirió que Cynthia dirigiese los estudios, estuve de acuerdo con la idea, luego incliné a mi frente con mis nuevos amigos mientras él hacia una breve oración.

Su esposa propuso que siguiésemos un plan de estudios titulado "28 Estudios Bíblicos para gente ocupada."

Cada tema consistía de quince a veinte preguntas y requería de aproximadamente una hora de estudio. El plan parecía bueno y comenzamos con el primero, titulado: "La Palabra de Dios."

En breve, ya había completado el primer tema. Quedé encantado con lo que aprendí sobre las revelaciones de Dios a los hombres.

La lección número dos tenía que ver con el segundo capítulo de Daniel, examinando la subida y la caída de los grandes imperios del mundo y la segunda venida de Cristo a nuestro mundo.

Cyril aconsejó entonces, que marcásemos un horario para examinar conjuntamente las profecías de Daniel.

Inmediatamente, le pregunté si podríamos tener ese estudio de allí mismo, en ese momento. Estuvieron de acuerdo y luego continuamos.

De todos los textos leídos, el que me impresionó fue la siguiente: "Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre" (Daniel 2:44).

Después de leer ese texto, me pregunté: qué cosas más habría aprendido Daniel sobre el establecimiento del reino de Cristo en la tierra.

Estudiando la BibliaCynthia, llamó la atención al Capítulo 7, "y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán." (Daniel 7:27)

También dijo que las palabras de Jesús en Mateo 5:5, se cumplirán entonces: "Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra".

Descubrí, también que las personas que habitarán la tierra serán los resucitados o trasladados por ocasión de la vuelta de Jesús.

Ya había completado el tercer estudio, y no noté el paso del tiempo. Nunca antes había oído tales cosas. Cautivaron mi corazón que yo quería más.

"¿Cuál es el tema del siguiente estudio que viene?” En este momento no puedo recordar el título, pero recuerdo que despertó en mí un deseo tan intenso de escuchar lo que la Palabra de Dios tenía que decir sobre aquel tema específico, que sentí la necesidad de convencer para que pudiésemos estudiar aquel tema también en esa noche.

Encendiendo otro cigarrillo e inhalando profundamente dos veces, comenté, si Cyril sería tan amable de vaciar el cenicero para mí, así yo podría aguantar una hora más de estudio. Él lo vació, y con cortesía lo trajo de vuelta.

Así que le dije: No debemos perder tiempo, para que ustedes no tengan que ir muy tarde a la cama. Ellos respondieron que en general se iban a dormir alrededor de las 11:00 de la noche.

- Muy bien, -le dije- todavía son las nueve y un poco más de la noche. Estamos yendo bien en nuestros estudios, no desperdiciemos ningún tiempo.

Me acuerdo de sus reacciones, como si fuera ayer. Cynthia miró a su esposo, teniendo un gran signo de interrogación en sus ojos. Cyril dijo que deberíamos continuar.

Mientras tanto, fumaba mi último cigarrillo, que ya estaba quemado hasta la mitad. Entonces, le pregunté si les importaba que yo fumase cigarros.

Además, tenía la costumbre de recompensarme cada vez que me sentía estar haciendo algo que valga la pena. Y estudiar la Biblia con ellos estaba siendo en mi opinión la cosa más útil que ya hice en mi vida. Sin dudarlo, Cyril dijo:

- Queremos que te sientas como en casa mientras usted esté aquí con nosotros, siéntase a gusto. Y yo me comporté de la única manera que sabía. El aire de la habitación quedó azulado de tanto humo.

Tengo la firme convicción de que el Espíritu de Dios había ido antes que mi, para ayudarles a comprender con que fuerza el humo me dominaba y aceptasen aquel inconveniente para que me condujesen a Jesús.

A través de los años muchas veces he dado gracias a Dios por la manera en que ellos enfrentaron esa delicada situación.

Durante siete días consecutivos, estudiamos la Biblia, cuatro horas por noche. Sólo cuando llegamos a la cuestión de la salud, es cuando comprendí lo que el fumar me estaba haciendo, y cuanto ellos hicieron para soportarlo.

Y ese asunto no era sino uno de los dos últimos de la serie de 28 estudios. Cuando les pregunté por qué me toleraron fumar durante los estudios, Cynthia explicó:

- Estábamos felices en su compañía, y cuando usted manifestó el deseo de regresar después de la primera noche de estudios, Cyril y yo decidimos que, aunque nuestras vidas se redujesen un par de años a causa de sus cigarrillos, no nos importaría, con tal que estudiase la Palabra de Dios y se convierta en un seguidor de Jesús.

Volvamos ahora al cuarto tema de estudio. La Palabra de Dios estaba abriendo realidades eternas delante de mí, y sintiendo el deseo de recibir más y más de lo mismo, le pregunté cuál era el tema de estudio número cuatro.

¿Podemos estudiar el cuatro tema ahora? Después de estudiarlo, les dejo dormir. Una expresión de sorpresa se apoderó de sus rostros. Cyril dijo:

- ¿Qué tal si planeamos estudiar en una noche de esta semana el tema número cuatro?
- Espero que me permitan volver mañana para estudiar el tema número cinco. Es decir, si todavía estoy vivo.

De alguna manera sentía que los malos espíritus podrían destruirme. No dije todo lo que yo realmente sentía, pero ellos entendieron mi declaración de urgencia y concordaron en celebrar el cuarto estudio.

La primera vez que mi amigo Rolando y yo visitamos la llamada "sala de adoración a los dioses", el sacerdote nos había hecho jurar secreto sobre todo lo que habíamos visto y oído.

El sacerdote habló y nosotros repetimos el conjuro, y sellamos la alianza depositando una pequeña cantidad de incienso en la llama de una vela negra.

El sacerdote hizo hincapié que cuando nos fuésemos, tendríamos que mantener un silencio total, con el fin de evitar el gran desagrado de los espíritus.

Algún tiempo después, cuando asistimos a lo que los adoradores de demonios les gusta llamar "sesión de alabanza a los dioses", el sacerdote explicó acerca del gran peligro de despertar la ira de los espíritus, como ejemplo citó el caso de un individuo que fue desleal a algo que muchos podrían considerar como poco importante, aunque él vivía en un edificio considerado a prueba de fuego, los espíritus quemaron el edificio con todo lo que tenia dentro, incluyendo al traidor con su esposa, George nos contó que había conocido a esa pareja.

En otro caso, los espíritus pasaron una hora entera atormentando a un miembro infiel, en su casa.

Lanzaron con gran fuerza todas las pertenencias de la casa contra de las paredes, reduciendo grandes piezas de los muebles en pedazos, fue hospitalizado en un estado de shock, cuando los vecinos lo encontraron en su casa, el hombre casi enloqueció.

Con estas experiencias grabadas en mi mente, era natural considerar a las horas de estudio, como un bono y eso me llevó a presionar por el cuarto estudio.

La osadía con que me atreví a estudiar la Biblia en esas condiciones no era el resultado de los esfuerzos humanos.

A la manera en que lo entiendo hoy, puedo decir que fue el resultado directo de haber sido alimentado ese día con la Palabra de Dios “la Palabra operante", La Palabra de Dios es vida, ella tiene el poder de motivar a una persona, al punto que te atrevas a disgustar al príncipe de las tinieblas.

Dios me había ofrecido la oportunidad de escuchar las grandes verdades de su Santa Palabra, y se convirtió en una realidad. Los espíritus de los demonios no tenían forma de impedirlo.

Cuando terminamos el cuarto estudio, marcamos un nuevo encuentro para las 7:00 de la noche siguiente. Antes de salir, le sugerí que Cyril leyese un par de versículos de las Escritura e hiciese una pequeña oración.

Abrió la Biblia en el Libro de los Salmos: "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes" (Salmo 46:1-3) NVI.

Yo estaba a punto de salir, con la mano en el pomo de la puerta cuando se me ocurrió preguntar qué temas son los siguientes.

Una de ellas era: "El estado de los muertos." Al despedirme, diciendo "Buenas noches” la sensación que tuve fue la de no poder esperar hasta la hora fijada para el próximo estudio.

En realidad, mi principal preocupación no era espera que pase el tiempo, yo estaba en el tranvía mientras me dirigía a casa, y me preguntaba si todavía estaría vivo al día siguiente, martes a las 19 horas.

Realmente creía que en esa noche del lunes seria visitado por los espíritus. y contra de sus ataques, yo no tenía en mi propia fuerza, ningún método de defensa.

Sin embargo, no le temía a la muerte. A pesar de ser tan indigno, el Espíritu del Señor estaba bendiciendo mi vida por el amor de Jesús.

Cuando me acosté, las palabras de la Escritura que Cyril había leído, volvieron constantemente en mi mente, y lo siguiente que noté fue el sonido de la alarma de mi despertador, en la mañana del martes.

Ya era hora de levantarse e ir a trabajar. Hasta hoy en día, las palabras del capítulo 46 del libro de los Salmos significan mucho para mí porque me han ayudado a mirar al cielo, a Dios, la Fuente de la Vida, la fuente de todo poder.

Por más sombrías e desesperadas que sean las perspectivas. El puede operar un cambio maravilloso para librar a los desamparados de las manos del destructor.

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