Recursos y Materiales Cristianos Adventistas

Llevando vida en Cristo Jesús

Lectura del Libro, "Un Viaje a lo Sobrenatural". Capítulo 1, "Molestado por los Espíritus"

Yo estaba cogiendo un libro para leer, cuando el papel, con el recado de Rolando pidiendo que le llamase, empezó a levitar por la habitación y golpeó mi libro abierto con tal fuerza que se cayó de mis manos y casi de mi regazo.

Mi primer impulso fue decir una o dos cosas al espíritu, sin embargo ya había tomado la decisión de no involucrarme más en conversaciones verbales con los espíritus, cueste lo que cueste.

Poniendo el pedazo de papel entre las páginas del libro, seguí leyendo. Unos momentos más tarde una fuerza invisible sacó el libro de mis manos y lo arrojó contra la pared de otro lado de la habitación.

No por lo que los espíritus hicieron, sino por respeto a mi amigo, decidí llamarlo. Había un teléfono público en el corredor, pero en este caso elegí no utilizarlo; luego me fui a un restaurante al final de la calle.

Mientras estaba sentado en la cabina telefónica, eché un vistazo al reloj, Era la 1:00 de la mañana. El teléfono sonó dos veces.

- ¡Hola! Morneau, ¿eres tú?

- Sí, soy yo.

- Morneau, qué demonios... ¿Qué es lo que te estoy diciendo? ¿No fue esto que te advertí? Estás jugando con tu vida. ¿Has perdido la cabeza?

- Pareces trastornado -respondí- ¿Cuál es tu problema?

- ¿Mi problema? No tengo ningún problema. Tú eres el que está en un gran problema y hablas como si no tuvieras ninguna preocupación en el mundo.

Morneau, siempre admiré tu espíritu atrevido, pero ahora has ido demasiado lejos. Te vuelto en contra de los espíritus, que te han beneficiado y ellos te destruirán.

Me sorprende que todavía estés con vida. Chico, estoy preocupado por ti. Estoy sentado al lado de este teléfono toda la noche esperando tu llamada, porque estamos interesados en tu bienestar. ¿No tienes algo que decir?

- Por supuesto que tengo algo que decirte. Pero ¿cómo puedo decir algo, si no me das la oportunidad de abrir la boca?

Inmediatamente, él continuó:

- Morneau, tu no evalúas la magnitud del problema ni en qué te metiste. El miércoles por la noche, de acuerdo con el sacerdote satanista, tú te encontrabas en grandes dificultades con los espíritus. Pero ahora es tarde, demasiado tarde.

- Rolando -interrumpí- si te calmas, será mucho más fácil para que nos entendamos. Ahora explícame mejor lo de la noche del miércoles.

Después de unos momentos Rolando recobró la calma.

- El miércoles pasado, cuando entré en nuestro lugar de culto, me llevaron a la oficina del sumo sacerdote. Él me preguntó si yo te había visto en la semana pasada.

Su expresión me dio la impresión de que algo terrible te había sucedido. Le pregunté si tú estabas muerto, pensé que podía haber sido un accidente. Me dijo que estaba en una situación aún más horrible.

El martes, durante las horas de la sagrada medianoche, un espíritu consejero se le apareció y le dijo que tú estabas estudiando la Biblia con los guardadores del sábado, que son exactamente las personas que el maestro más odia en la tierra.

El sacerdote me pidió que intentara encontrarte y hacerte entender sobre el peligro en que estabas, pero no pude encontrarte.

- Todo está bajo control -dije yo- Yo no estoy en gran peligro.

- Eso es lo que tú piensas -una vez más, aumentó el volumen de su voz.-

Hoy a las 18:30, el sumo sacerdote me llamó para informarme que, de acuerdo con los espíritus, hoy fuiste a la iglesia con los observadores del sábado, esto dejó al maestro enfurecido. ¿Qué tienes que decir al respecto?

- Sí, he estudiado la Biblia y fui a una iglesia que observa el sábado. Sin embargo, no me importa lo que el querubín caído sienta respecto a mí.

Si quieres tener más información sobre mis actividades de la semana pasada, ¿por qué no vienes a verme mañana en la mañana?

Al regresar a casa, oré y me fui a la cama. Veinte minutos más tarde, las luces se encendieron. Yo las había apagado. Casi al instante se encendió de nuevo. Resolví dormir con las luces encendidas.

Espíritus haciendo levitar una lámparaUnos minutos más tarde, casi todas las cosas comenzaron a salir de sus lugares, un cuadro salió de la pared volando por el aire y se colgó en la pared opuesta, una lámpara estaba en pie en medio del espacio sin ningún apoyo visible.

Al observar las actividades de los espíritus, me di cuenta que mis oraciones los habían colocado bajo algún tipo de restricción. No podían hablar conmigo, como yo creía que a ellos les gustaba hacer.

Inmediatamente, mandé que ellos saliesen en el nombre de Jesucristo. La lámpara y los cuadros cayeron al suelo.

Tomé la lámpara y enderecé su cúpula, pero dejé los vidrios rotos de los cuadros para barrer por la mañana. Agradecí a Jesús por su cuidado amoroso por mí y volví a la cama.

Estaba atrapado por una abrumadora sensación satisfacción ante la idea de que poderosos espíritus de demonios, había salido al mencionar el nombre de Jesús.

Ese acontecimiento también contribuyó para fortalecer mi convicción de que todo, como le dije a mi amigo estaba bajo control.

Pasó alrededor de una hora, y los espíritus regresaron nuevamente. Una vez más ordené que, en el nombre de Jesús, ellos se retirasen.

Sin dudarlo, se fueron rápido, y yo traté de dormir. Para mi asombro, a las 4:00 de la mañana, comenzaron de nuevo los fenómenos irritantes.

Sentado en la cama, traté de descifrar por qué el Señor les permitió que regresasen.

Mi conclusión fue que tal vez debería escuchar por mí mismo lo que los demonios sentían por mi aceptación a Jesús como mi Señor y Salvador.

- Así que quieren hablar conmigo. Bueno, hablen.

- ¿Por qué se niega a hablar con nosotros? -preguntó uno de los espíritus con una voz que parecía hablar de diferentes puntos del cuarto.-

- He encontrado un mejor maestro.

- ¿Por qué renunciar a nosotros cuando teníamos tantas riquezas reservadas
para ti?

- Me han engañado durante muchos años, por eso ya no sirvo a ustedes.

- Nuestro trato contigo ha sido el correcto, desde el momento en que usted se asoció con aquellos que conocen la verdadera fuente de riqueza y poder -dijo él- con una voz que imponía respeto y autoridad.

Me di cuenta de que estaba hablando con un consejero-jefe. El aire mismo parecía estar cargado de energía y su presencia era imponente.

Al darme cuenta de que yo no podía hacer frente al poder de él, oré silenciosamente: "¡Señor Jesús, ayúdame, por favor!"

Un pasaje de la Escritura vino a mi mente, un pasaje que el Pastor Taylor me había mostrado ese día:

"A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:11,12) RV.

Inmediatamente, supe que Dios me haría salir victorioso de ese encuentro, una gran calma se apoderó de mí. Sólo más tarde comprendí el peligro de tratar de dialogar con los espíritus.

A medida que la conversación continuó, me di cuenta de que él estaba pasando por algún tipo de crisis. Al parecer, el demostraba eso.

De hecho, me pareció detectar que ondas de desesperación se apoderaban de él, porque en ese momento, se dio cuenta que estaba desperdiciando sus esfuerzos en tratar de recuperar mi lealtad.

- Escuche con atención -dijo el espíritu.- Yo estoy diciendo la verdad. El maestro tiene grandes riquezas reservadas para ti, si tan solamente dejas de asociarte con el pueblo que él mas odia y dejas de observar el sábado que él detesta.

- Espíritu, creo que usted está diciendo la verdad, pero no quiero sus riquezas. Ellos no son suficientes.

He recibido una oferta mejor por mi lealtad: todo el oro que yo quiera, y junto con el oro, vida ilimitada para disfrutarlo. Decidí entregar mi vida a Jesús.

- ¡Deja de mencionar ese nombre! -El espíritu hizo un estruendo- Necesito hablar con usted, pero no menciones ese nombre.

Yo soy un consejero-jefe, mis espíritus asociados y yo ya hicimos el trabajo para preparar el camino para que el maestro pudiese hacer llover riquezas sobre ti. Conseguimos traer a George la fama y la honra de que él es ahora poseedor.

Y nosotros hemos hecho los arreglos para que ustedes dos se encuentren; para que tú puedas comprender nuestros maravillosos planes para tu vida. Yo insisto con usted. No dejes pasar esta oportunidad.

- Espíritu -dije yo- hace diez días que podría haber caído en tu conversación, pero hoy no. Ahora soy lo que podrías llamar de un "ex-adorador de los demonios instruido".

Jesús es mi maestro ahora, y con su ayuda, sigo sus mandamientos y me uniré a los observadores del sábado que tú más odias.

Usted me ofrece oro si yo desisto de la vida eterna. Olvídelo. Yo puedo esperar hasta la venida del Señor y entonces tendré todo el oro que quiera en la Nueva Tierra.

Por cerca de dos minutos, el silencio sólo era interrumpido por el tic-tac de mi Alarma. Obviamente, el consejero-jefe se deparó con lo imprevisible.

Como un general derrotado en el campo de batalla, se necesitaba un poco de tiempo para elaborar una nueva estrategia.

- Muy bien -dijo por último.- Usted niega la riqueza y la fama del maestro. Así que la pobreza será la suerte de tu vida, esto si es que puedes mantenerte con vida. A partir de ahora, tendrás que caminar bajo la sombra de la muerte.

Entonces oí una carcajada, como nunca he oído en mi vida. Ella irradiaba un intenso placer en la crueldad. Inmediatamente, pensé que era el tipo de risa de Nerón, cuando los leones lanzaban sus garras sobre las víctimas cristianas en los circos romanos.

Un escalofrío me subió por la espalda ya que probablemente habría sido destrozado, si no fuera por la certeza de la protección de Dios.

- Espíritu -yo dije- quiero que sepas que yo me entregué a los cuidados del Cristo del Calvario y estoy dispuesto a caminar bajo la sombra de la muerte, mientras que Él esté a mi lado. Ahora, en su nombre, te ordeno que te retires de mí y no regreses.

Al salir, por la puerta del balcón, golpeó contra la pared de la habitación con tanta fuerza que la manija estuvo a punto de atravesar el yeso.

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