Dracma

griego: drajme.

Moneda de plata griega que habría sido acuñada en Grecia o en Antioquía de Siria (Lucas 15:8,9). Se la consideraba equivalente al denarius, y era más o menos del mismo peso. A continuación se mencionan los antecesores de la dracma griega en tiempos del Antiguo Testamento: la dracma hebrea y el dárico persa.

Dracma en la biblia

1. Hebreo plural darkemônîm (fenicio: drkrmn; griego: drajme Esdras 2:69 y Nehemías 7:70-72). Unidad monetaria que ya se usaba en tiempos de Zorobabel (s VI a.C.).

Se han descubierto en excavaciones palestinas monedas de plata hebreas con grabados del búho ateniense, pero con inscripciones hebreas (evidente imitación de las dracmas griegas, aunque mucho más pequeñas).

Esto es una indicación de que el término hebreo realmente se refería al tipo de moneda que, probablemente, se usaba en ese período antes de poner en circulación los dáricos.

2. Hebreo: plural 'ªdarkônîm (LXX dareikós). Moneda de oro que equivalía a 20 síkloi (siclos) de plata (1 Crónicas 29:7; Esdras 8:27). Pesaba 8,41 g y fue introducida por Darío I (522-486 a.C.).

En realidad, monedas de oro semejantes habían existido en Lidia antes que Ciro fundara el Imperio Persa; sencillamente él tomó a su cargo la acuñación de monedas que se hacía en Lidia después de la conquista de Sardis (547 antes de Cristo).

Sin embargo, en tiempos de Darío las monedas de oro se conocían con el nombre del rey, y su acuñación era derecho exclusivo de la corona. (Cabe señalar que muchos comentadores creen que las darkemônîm y los 'ªdarkônîm son una y la misma moneda.)