Obelisco

hebreo: plural matstsebôth.

Término que aparece en el hebreo de Jeremías 43:13 (DHH), y que se tradujo "estatuas" en un pasaje que describe la destrucción de objetos del culto en la "ciudad del sol" egipcia: Bet-semes* (Heliópolis).

Eran pilares de piedra levantados para la adoración o como monumentos. Casi con seguridad Jeremías se refiere a los muchos obeliscos que en tiempos antiguos se encontraban en el templo del sol, en Bet-semes.

Uno de éstos todavía está en posición vertical en su sitio original. Este monolito, de 21 m de altura con inscripciones en sus 4 costados, fue levantado por Sesostris I en el siglo XX a.C.

La acumulación de suelo aluvial durante los 39 siglos desde su construcción habían sepultado su porción inferior, de modo que recientemente fue elevado y puesto sobre un pedestal nuevo.

Tres de los obeliscos que estuvieron originalmente en el templo del sol de Heliópolis llegaron a diversos países:

1. El gran obelisco que ahora está emplazado en la plaza de San Pedro, en Roma, que fue llevado de Egipto por el emperador Calígula y puesto en su circo.

2. La así llamada Aguja de Cleopatra, sobre la ribera del río Támesis, en Londres.

3. Su gemelo, el obelisco que hoy está en el Parque Central de la ciudad de Nueva York.

Los dos últimos, originalmente levantados por Tutmosis III en el siglo XV a.C., como indican sus inscripciones, fueron llevados en tiempos romanos a Alejandría, y durante el siglo XIX d.C. a Inglaterra y América del Norte.

Otros obeliscos egipcios se pueden observar en Karnak y Luxor, en el Alto Egipto, en París, en Roma (varios) y en Estambul.