Vallado

(heb. gâdêr, "un muro [de piedras]"; gedêrâh, "corral", "redil", "aprisco"; meÑûkkâh, "un vallado" [del verbo Ñâkak, "cubrir", "cercar", "defender"]; meÑukâh, "un vallado" [del verbo Ñûk, "vallar", "cercar alrededor"]; mesûkâh, "un vallado o cerco" [del verbo sûk, "ocasionar un erizamiento", "estimular"]; gr. fragmós, "un vallado interior", "una cerca").

Antes de constituir un "vallado", un gâdêr era simplemente un muro de división hecho con piedras desiguales amontonadas juntas, sin la mezcla o argamasa que por lo general se usaba para construir paredes y muros (Sal. 80:12; Ec. 10:8; Ez. 13:5; 22:30).

Gedêrâh es la forma femenina de gâdêr, y describe un aprisco para ovejas y cabras. Las palabras meÑûkkâh (ls. 5:5), meÑukâh (Pr. 15:19) y mesûkâh (Mi. 7:4) están íntimamente relacionadas, y posiblemente sean simples variantes de pronunciación de un mismo vocablo.

Todas ellas se refieren a un vallado confeccionado con espinas puntiagudas con fines estrictamente utilitarios antes que ornamentales.

Es probable que los antiguos "vallados" de piedras estuvieran coronados con espinos (una costumbre aún vigente en algunas regiones de Palestina), aunque su naturaleza altamente perecedera hace imposible probar o refutar esta suposición.