Yelmo

hebreo: kôbâ, qôba; gr. perikeƒaláia.

Protector de la cabeza usado principalmente para defender al soldado de las flechas u otros proyectiles dirigidos a ella; también servía para diferenciar a los amigos de los enemigos en medio de la batalla.

Los yelmos más antiguos eran de cuero, adaptados a la forma de la cabeza y con la forma de gorro, a veces terminados en punta, y de vez en cuando provistos de orejeras.

En períodos posteriores se hicieron de metal. Los relieves egipcios que presentan escenas de batallas, muestran una gran variedad de ellos entre las diversas naciones que tomaban parte en la lucha, especialmente entre los Pueblos del Mar en la época de Ramsés III.

A los filisteos se los presenta con adornos de plumas en la cabeza (fig 223). No se sabe a ciencia cierta qué clase de yelmo llevaba Goliat (1 Samuel 17:5, BJ; "casco" RVR).

La Biblia menciona uno de bronce, que perteneció al rey Saúl (verso 38), y los de los soldados del rey Uzías (2 Crónicas 26:14). Los hebreos que defendían la ciudad de Laquis aparecen en los relieves asirios con yelmos puntiagudos provistos de orejeras.

En las excavaciones llevadas a cabo en Laquis se encontró la cimera de metal de un yelmo o casco asirio, en la cual se insertaban las plumas (fig 529). Pablo compara "la salvación" y "la esperanza de la salvación" con un yelmo o casco (Efesios 6:17; 1 Tesalonicenses 5:8).